Tú, mi luz (2)

Anhelaba volver a ver a esa chica sin nombre de la que solo obtuve un vaso de agua. Aún así salí triunfante de la reunión al igual que mis compañeros aunque mis motivos para tal euforia
eran otros. Habían pasado solo tres días desde nuestro encuentro y no pude soportarlo más, me eché a las calles y me dirigí hacia la casa del capitán con la esperanza de verla. Creo que el aire helado que me golpeó las mejillas durante el trayecto refrescó mis neuronas y recuperé
durante un momento la sensatez: no podía presentarme en la casa sin una excusa. ¿Qué podía decir?, ¿que necesitaba ver a su criada?, ¿que me había robado el alma?

Estuve apoyado en los muros de las casas vecinas un buen rato mientras ponía en orden mis pensamientos hasta que llegué a la conclusión de que lo mejor era marcharme. Volver a la soledad de mi casa y recrearme en sus pupilas. Y así lo hice, desanduve mis pasos hasta la calle de los zapateros y para mi sorpresa, la vi, justo en la puerta de mi puesto, donde todas las mañanas exponía mis creaciones mientras uno de mis empleados hacía los encargos a la vista de todo el mundo.

La muchacha curioseó la gruesa puerta de madera e incluso intentó entrever el interior por una de las rendijas superiores empinando su cuerpo hacia delante y poniéndose de puntillas, pero poco pudo ver debido a su escasa altura y mostró su descontento con una mueca que a
mí me pareció infernalmente atractiva.

Apreté el paso dispuesto a entablar una conversación, pero antes de que pudiese llegar junto a ella dio media vuelta y se marchó mientras su pelo ondulaba con cada paso y su falda color turquesa se movía de lado a lado agitada por sus caderas.

Aquella noche creí enfermar debido al calor que desprendía mi cuerpo. Desperté empapado en sudor y con un regusto a sueños húmedos que me esforzaba en retener en mi mente sin
éxito. Entonces supe que tenía que concertar otra reunión con el pretexto que fuese necesario, necesitaba verla y conocer su nombre.

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6 Comments

  1. ¿Quien no ha sentido alguna vez esa desazón, ese sabor amargo de la ocasión perdida, y esas las dudas e incertidumbres que son la sal del amor, y también de la vida?
    (Aparte de los políticos y los funcionarios de hacienda, que por cierto no son bienvenidos a este lugar si no acreditan previamente tener alma según el formulario correspondiente, original más dos copias, junto a declaración jurada de seis personas buenas en acta notarial, certificado de penales y justificante de las tasas correspondientes)
    Me tienes atrapado, y además me pierden esos pequeños detalles que vas incrustando. 👏👏👏

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    1. Ahora sí, el editor o el formato o lo que sea me había removido todas las frases, peeeroooo ya está arreglado.
      En cuanto a la historia…me está consumiendo. Estoy trabajando y veo las puntitas de los pies de una chica curiosa, estoy haciendo la cena y siento el sudor del pobre hombre humedeciendo mi frente…
      Aingssss que complicados son estos hijos…😁😁
      PD: Creo que ninguno pasaría el formulario

      Le gusta a 2 personas

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